Tras formar parte de la expedición que abrió el paso del Noroeste a bordo del ballenero Cataclismo, el Señor Fulanito cogió su paga y se enroló como pianista de acompañamiento y forzudo del espectáculo Las Ninfas de Cátulo en el Zepelín Victoria, la mayor nave voladora que haya visto el hombre, del tamaño de 10 campos de fútbol, que cubría las ciudades de París y Bombay...

De Bombay a Shanghai hizo el trayecto como carbonero del archiconocido Tren de los Himalayas y de Shangai a Sumatra, como geógrafo y cartógrafo de la expedición científica al volcán Sinabung de la Sociedad Geológica Holandesa.

Tras trazar los mapas de la escarpada costa malaya que dan acceso al Sinabung, el Señor Fulanito permanece en Oriente como buceador-recolector de perlas salvajes en las costas de Okinawa junto a las AMA, las hermosas buceadoras desnudas japonesas que dan sentido a las leyendas de sirenas, donde nos es imposible localizarlo. Pero teniendo en cuenta que tiene que volver porque comienza la temporada como trapecista del circo a primeros de marzo, en breve tendremos noticias de él.